Emilio González Sáinz


Gabinete de marzo. Óleo sobre lienzo. 130 x 162. 2007

... Emilio González Sáinz (escribe Javier San Martín en el catálogo de su exposición en la Galería Siboney de Santander, y lo comparto) está afectado del síndrome del viajero inmóvil, la pulsión de caminar y de permanecer en el mismo lugar, una deriva geográfica unida a un inquebrantable sedentarismo, una visión orográfica contenida en el gabinete, en la que la lámina, la imagen, la pura taxonomía coinciden plenamente con la experiencia real. Porque las láminas no son reproducciones, sino experiencias depositadas en el papel, y porque coleccionar es como viajar entre experiencias y guardarlas en el recuerdo. Escritores sedentarios como Thomas de Quincey, Marcel Schwob, que lo tradujo al francés, o Jorge Luis Borges, que lo vertió al español, construyeron el aporte textual de esta fantasía viajera y clasificatoria. Cuando sus ideas, sus paseos y sus lecturas se han posado ya sobre este descubrimiento, se apasiona ahora por el ejercicio de la lentitud, un deporte pausado que aspira a la conciliación antes que a la confrontación. Esta pausa se aprecia tanto en el plano rector y en la realización de sus cuadros, como en la evolución de su trabajo y, especialmente, en su visión de la dinámica del arte contemporáneo. Como Henry Thoreau, ermitaño moderno e impenitente paseante, EGS solicita lentitud, reposo incluso.


Una de las 12 acuarelas que cuelga en la exposición.

2 comentarios:

zhenia dijo...

el cuadro donde esta una persona sola es muy bonita por trae un mensaje de profundidad , meinquieto un poco verlo voy a grabar la imagen en mi compu y pensar cual es el mensaje que ensierra

Antón Hurtado dijo...

Me gusta que te hayas fijado en él, de alguna manera, de eso se tratata, de buscar el diálogo en el que tú has entrado. Emilio vive en una aldea cerca de Torrelavega, en Cantabria, es joven y le gusta viajar y eso hace constantemente, físicamente o desde su estudio pintando sobre lugares que desconoce pero de los que ha leído y tiene idealizados. Él podría decir, pero que dice Antón, pero es que es eso lo que yo veo en su trabajo y para mí es lo que importa.
Zhenia, que bonito nombre, buen viaje.