LLegando a Cadagua (Burgos)


Acuarela y collage - 13,5 x 21,5 cm

Siempre me pareció sugestivo el realizar un viaje en tren, forma de viaje de la que tengo recuerdos de allá por los años 50 y 60 del siglo pasado para, en familia, viajar a pasar las vacaciones estivales en casa de mis abuelos en la provincia de Burgos. Todavía siento el escozor del hollín en los ojos procedente de la locomotora de carbón que lentamente ascendía las faldas de la Sierra Salvada por Orduña hacia la meseta, viajes románticos de niño que siempre he deseado retomar. El tren de vía estrecha de FEVE que une Bilbao y Léon podía ser interesante para cumplir dicho sueño. Llegar a un lugar, bajar, recorrerlo, pintar si venía al caso, y coger otro que me volviera a casa. Dicho y hecho, el pasado tres de Noviembre hice la primera etapa, Bilbao-Arija. Esta acuarela con un collage que da la impresión de estar realizada desde el interior del tren, representa el ascenso a media altura del Valle de Mena desde donde disfruté de vistas del valle nunca vistas por mí.

1 comentario:

Pilar Moreno Wallace dijo...

Comprendo muy bien tus preferencias por viajar en tren. Con tus recuerdos me has traído la imagen también de mi infancia: en los cincuenta y principio de los sesenta he viajado varias veces desde Malaga a Mérida. Entonces era una verdadera aventura, pues no se podía hacer en un día. El hollín también me acompañó: antes de llegar a Malaga, existen unos túneles; si llevabas la ventanilla abierta era seguro que lo sentías hasta en los ojos.
Un abrazo.