Eucaliptos



Días de lluvia y frío. Sigo saliendo al campo a andar. Lo de pintar con este tiempo es más complicado, el pasado día ocho me acerqué a Gernika y caminé hasta Goikolexea, unos diecisiete kilómetros, ocho de ascenso hasta el alto de Morga y después, sube y baja y asfalto hasta el final en descenso. Paré a pintar por devoción y nada más comenzar se hizo presente la lluvia, recogí los bártulos, me puse el poncho y ya no me lo quité hasta el final.

4 comentarios:

Caída libre dijo...

Qué envidia..!!!
Muy *insana* envidia..!! Sólo estoy preparada para hacer largos paseos urbanitas, por grandes ciudades llenas de tráfico.-
Y de la frescura de tus acuarelas, sólo diré que son como frutas; que dan ganas de sorberlas..!! Se ven tan vivas y maduras..!!

Antón Hurtado dijo...

Se agradece el encuentro con quien pasea y observa. Sólo te faltan dos cosas muy sencillas para acabar con la sana envidia, papel y lápiz. Como te salga valdrá. Seguro.

Pilar Moreno Wallace dijo...

Andar me lleva en contacto con la naturaleza, y así me he visto cuando leía tus palabras. La lluvia se hace más molesta, pero son inconvenientes que debo aceptar.

Subí un nuevo texto con una de tus acuarelas: Melide y su crucero. Ya desde aquí te doy las gracias.

4ojos dijo...

Me gusta mucho la marca de la lluvia. Ayuda a entender el paisaje