Semana Santa pintando acuarelas

El tiempo no ha acompañado. Agua y mucho frío. Como sabéis los que me conocéis, con frecuencia me acerco a la Ribera de Navarra, más concretamente a Milagro, localidad en la que vive el padre de mi esposa y estas fechas aprovechamos para visitarle.
Yo suelo salir a pintar con mi amigo Remegio Casiarian por los alrededores. Las Bardenas Reales de Navarra es uno de los lugares que solemos elegir y fue a donde nos dirigimos en primer lugar. Creímos que estaría saturado de turistas y aunque sí que encontramos unos cuantos, las bajas temperaturas hicieron que los más remolones se quedaran pegados a las sábanas. Entramos en Bardenas por Arguedas y disfrutamos del paisaje hasta salir por Carcastillo donde paramos a desayunar y después, antes de llegar al Monasterio Cisterciense de la Oliva, montamos los bártulos y yo pinté esta acuarela, casi monocroma, característica de esta época del año.

Monasterio Cisterciense de la Oliva en Carcastillo (Navarra).

Hay un refrán castellano que dice: "la cabra siempre tierra al monte", dicho aplicable a mi gusto por el Camino de Santiago y en la segunda salida nos acercamos hasta Eunate, punto de confluencia del Camino Aragonés y el Francés donde volví a pintar la ermita, concurrida de más turistas que peregrinos.

La ermita de Nuestra Señora de Eunate, llegando a Puente la Reina de Navarra, y a la derecha paisaje de Yanguas en el valle del Cidacos, en tierras de Soria.

Otra de las rutas habituales suele ser subir aguas arriba por el valle del Cidacos y en esta ocasión nos acercamos a Yanguas, ya en la provincia de Soria, donde desayunamos un buen tazón de café con leche acompañado de unas tostadas de pan, bien refrotadas con ajos de la huerta, y untadas con aceite de oliva. Sencillo, pero riquísimas las tostadas de las que todavía siento el sabor de los ajos en mi paladar. Pinté este abrupto paisaje de monte bajo de carrascas y encinas entre las que resplandecen luminosas las húmedas tierras rojas.

La transparencia de la acuarela

La última columna de Juan José Millás, de ayer viernes en El País, me arrancó, como siempre, una sonrisa, la última. Después, como colofón de la campaña electoral, ha pasado lo que tanto se temía. Triste.
Mi amigo Nacho, sabedor de mi gusto por Millás, me regaló su último libro, "El mundo", Premio Planeta 2007, en el que es fácil verse reflejado desde cualquira de los lugares de esa España gris de nuestra juventud. Con el máximo respeto he coloreado una treintena de dibujos que nada tienen que ver con el relato y de los que os enseño alguno como si de mi último cuaderno de viaje se tratara.


















See you later.

Nos golpean duro

Mi muestra de dolor y rabia ante el asesinato de Isaías Carrasco por la banda terrorista ETA.
La cobardía del tiro en la nuca duele terriblemente, mucho, tanto o más la vileza de búsqueda de rédito electoral. Asco.